miércoles, 21 de mayo de 2014

La segunda es la vencida




Ron: Pepper me describía como un donjuán, y lo era. Hace 25 años salía con muchas mujeres, y la mayoría de esas relaciones fueron superficiales, pero mis charlas contigo no eran así. 
Pepper: No puedo precisar cuándo me enamoré de ti, pero recuerdo un mensaje que me dejaste un día en el contestador: “Hola, soy Ron. Sólo llamé para saludarte, nena”. Eso me encantó. Recuerdo que guardé ese mensaje y lo escuché mil veces. Sin embargo, la primera vez que tocaste el tema del matrimonio, yo pensé: No puedo casarme contigo. 
Ron: Pero yo no me rendí.
Pepper: No, no lo hiciste, gracias a Dios. Tuvimos una hermosa boda, muy emotiva. Caminar hacia el altar como Pepper Hunter y salir de la iglesia como Pepper Miller me desconcertó un poco, pero me acostumbré; disfrutaba ser Pepper Miller. Tuvimos una buena vida, luego las cosas cambiaron y empecé a sentir que nuestro matrimonio se centraba sólo en ti, que estaba excluida, así que nos divorciamos. Fue doloroso. Asistíamos a la misma iglesia y tú te sentabas del otro lado. Salías con otras mujeres, y yo, con otros hombres. 
Ron: Me concentré en mi trabajo, pero era difícil; te extrañaba.
Pepper: Yo también te extrañé. ¿Recuerdas que un día llamaste por teléfono y me dijiste que tenías gripe? Fui a visitarte y te preparé sopa. Después de arroparte en tu cama, recuerdo haber olido en mí tu loción. Me gustaba ese olor. Son esos detalles los que uno extraña. Solía llamar a una amiga mía y contarle: “Fulano es un buen tipo y me divierto mucho con él, pero…” Y ella me decía: “El problema con ese hombre es que no es Ron, y el problema con Sutano es que tampoco es Ron”. Yo no quería creer eso. Entonces mi amiga dijo: “No mantengas a Ron como un rehén del pasado”. Al oír eso me eché a llorar, y ella añadió: “Si él ya no te importa, ¿por qué estás llorando?” Sus palabras me liberaron y me permitieron ver la posibilidad de volver a estar juntos. Te llamé por teléfono, empezamos a salir y estuvo bien. Luego fui a un crucero con mi papá. Cuando nos acomodamos en el camarote, en mi valija encontré una larga carta tuya en la que me pedías que nos casáramos otra vez. Volcaste en ella tu corazón. Eso fue en agosto, y en diciembre nos casamos. 
Ron: La primera vez duramos casados ocho años; estuvimos divorciados otros cinco, y en diciembre cumplimos diez años de habernos casado por segunda vez.
Pepper: Aún seguimos teniendo algunos altibajos, ¿verdad?
Ron: Sí. Creo que hemos aprendido que siempre tendremos nuestros altibajos, pero no quisiera estar con ninguna otra mujer. La lección es resistir y hacer que funcione.
Pepper: Y ser agradecidos. Hemos vivido muchas cosas juntos, pero aún me emociona estar contigo...

Grabado eL 24 de febrero de 2011, en Chicago, Illinois.

Ron y Pepper Miller celebraron el décimo aniversario de su segundo matrimonio con un viaje a Roma y Florencia.


Ron Miller y Pepper Miller

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